Os juro que no vendrá Nuria Roca por TELEpatético
10 Diciembre, 2009
Antonio está escamado. Con la mosca detrás de la oreja. Le he apagado el fútbol. Andrea ha esbozado una sonrisa mientras preparaba un trabajo de la facultad y comentaba jocosa “joder, con la visitas”. También le he quitado el portátil. Le he mentido al decirle que le acabaría yo el trabajo. Y les he invitado a irse. A los dos. Sólo por 24 horas. “Jooooooderrrrrrr, con las visitas”, ha repetido ahora él sosteniendo la o y la erre, para subrayar su enfado. Luego ella le ha guiñado el ojo y le ha susurrado algo de una reforma señalando la portada de una revista olvidada en la mesa del salón con Nuria Roca en la portada. Él ha asentido con un gesto que me ha recordado a Joey Tribbiani. Y se han marchado juntos. Felices.
Creo que a su vuelta se llevarán una decepción. Porque no, os juro que no vendrá Nuria Roca y su insoportable equipo de estresadisímos currelas para haceros una Reforma Sorpresa. No habrá tensión porque las cosas no llegan, los muebles son una mierda y les falta tiempo para colocar los apliques mientras unos subtítulos azulones van contando paso a paso cómo han conseguido ir superando cada fingido obstáculo porque, entre tanto grito, los espectadores no se enteran de nada.
Prometí en su día que nunca daría ninguna Sorpresa, sorpresa de la mano de Isabel Gemio. Tampoco de Concha Velasco. Que nunca haría que nadie se tomara por mi culpa un zumo de naranja en la caravana de Lo que necesitas es amor. Y he tenido que acabar jurando que nunca destrozaré una casa con la ayuda de Nuria Roca. Y eso que me gustaría encontrármela un día para saber si esa cara de aburrimiento, desinterés y ganas de volver a un plató que pone entre reforma y reforma es natural o finge muy bien.
Siempre he pensado que Antena 3 se equivocó en el orden. Que primero debían haber dejado que Cuatro fuera reformando casas por España para luego, ya limpitas y relucientes, grabar en ellas Ven a cenar conmigo, aquel soporífero programa en el que los concursantes se ponían cerdos a comer mientras se imaginaban emulando la misma hazaña que a Indhira le costó la expulsión. Y luego, ya en los postres, llevar a Jorge Fernández para que lo destruya todo alegando que Esta casa era una ruina.
Pero no, amigos. Antonio, Andrea. Soy más básico que todo eso y sólo quería quedarme a solas para colarme en vuestro blog. “¿Y para eso necesitabas 24 horas; tan lento eres escribiendo?”, os preguntaréis. Bueno, es que también había programado un maratón de Los vigilantes de la playa en vuestro televisor. Como Joey Tribbiani.
Archivado en: Series
3 comentarios Dejar un comentario
1.
Twenty | 11 Diciembre, 2009 en 11:05
2.
Ruth | 13 Diciembre, 2009 en 10:28
Yo quiero sorpresas de esas, pero prefiero que vengan los americanos: a Ty Pennington y Evan Farmer me los llevaría yo a una isla desierta
.
3.
TELEpatético | 15 Diciembre, 2009 en 1:51
-Twenty, gracias.
-Ruth, cuidado con lo que deseas, mucho cuidado.
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