Estos italianos son unos cachondos. Mientras el 13-D (mode ironic – ON) espana se rompe por momentos con “referénduns ilegales de titiriteros pancartistas separatistas etc.etc.etc.” como diría el Acebes del Polonia, ellos demuestran que en vandalismo y mafia no los supera nadie y se dedican a hacer cosas como dejarle la cara a Berlusconi más desfigurada que el centro del campo del Milán o dar premios como el Bidón de Oro (mode ironic – OFF).

Felipe Melo, con su irónico galardón
Bidone d’Oro es un galardón que otorga la emisora italiana Radio RAI 2 al ‘fiasco’ futbolístico del año. La audiencia puede votar a los 10 finalistas que se proponen, y este año el ganador del irónico premio fue Felipe Melo, centrocampista de la Juventus de Turín. Melo consolidó al Almería como un equipo solvente en la Primera División española para luego emigrar a Italia, a la Fiorentina. El brasileño dio la solidez y la consistencia que necesitaba el centro del campo del conjunto morado y su potencia catapultó a la Fiore a disputar la Liga de Campeones. En la Juve ya es titular indiscutible y ha relegado al ostracismo a Poulsen, que llegó a la “Vecchia Signora” como uno de los mejores pivotes del mundo tras ganar dos UEFA seguidas con el Sevilla.
La reciente humillación y postrera eliminación de la Champions a manos del Bayern de Munich ha escocido entre los ‘tifosi’ juventinos, que este fin de semana han votado masivamente a uno de sus fichajes estrella como ‘fiasco del año’. Un giro inesperado que ha dejado sin reconocimiento al vencedor del año pasado, Ricardo Quaresma. El portugués (nunca un talento tan grande ha sido tan incomprendido) tenía casi asegurado repetir el dudoso honor que le fue concedido en 2008, pero Felipe Melo ha dejado al ‘Harry Potter del Alvalade’ a dos velas en el sprint final. Cierra el podium el central brasileño del Milan Tiago Silva, seguido de su compatriota y compañero de equipo Dida. Huntelaar y Ronaldinho (6º y 7º) son los otros ‘rossoneri’ entre los finalistas. Estará contento Berlusconi: cuatro hombres de su equipo nominados como ‘grandes fracasos’ y ninguno de ellos destaca… quizás por eso la agresión de ayer: el Milan no gana ni siquiera a disgustos.

Pato, un vivo entre muertos
Pato es el rayo de luz en la nefasta semana de los lombardos, que ayer perdieron 0-2 ante el Palermo con sendos regalos defensivos. El delantero brasileño fue distinguido con el ‘Golden Boy’, que reconoce al mejor jugador del mundo menor de 21 años y que en su día ya ganaron Messi (2006) y Agüero (2007). Pato superó al montenegrino de la Fiorentina Stevan Jovetic y al ‘ariete’ del Barça Bojan Krkic. Ya se puede espavilar Dunga a arreglar los problemas que tenga con él (no le convoca desde los Juegos Olímpicos de Pekín), puesto que si Brasil quiere coronarse como campeona del Mundo en Sudáfrica no puede prescindir de un talento explosivo como el de un Pato en estado de gracia.
Final de año, tiempo de galardones. Balón de Oro, Puskas Award y ahora estos dos. Enhorabuena a los Melo y a Pato (bueno, a Felipe Melo quizás no tanto…)








Eto’o pasó completamente desapercibido el día de su regreso al Camp Nou. Ovacionado cuando su nombre sonó por megafonía, pues dejó muy buen recuerdo en la mayoría de los aficionados culés, e incluso llegó al corazón de algunos. Tuvo el recibimiento que merece alguien que ha dado tres Ligas y dos Champions, entre otros, al club que apostó fuerte por él.
Diplomático, como siempre, agradeció “de corazón” con esa sonrisa postiza tan suya el cariño que le brindó su antigua afición. Pero esos ojitos de brillantes y esa sonrisa de collar de perlas ya no engañan a nadie. Los que lo adoran, siempre lo idolatrarán. Quienes lo desprecian, seguirán viendo en sus palabras protocolarias y su máscara de felicidad una voluntad de adquirir un carisma que nunca ha tenido. Cuestión de ‘feeling’, supongo. La pólvora no explota si no se le prende fuego. Y para muchos Eto’o sigue siendo el culpable de que el vestuario del Barça explotara con sus ‘piropos’ a Ronaldinho y Rijkaard el día de los enamorados de 2007, cuando el Barça era líder de una liga que acabaría regalando.
Pedro dio ayer un nuevo golpe sobre la mesa en su corta pero meteórica carrera como profesional. Ha madurado a marchas forzadas, aunque no parece pasarle factura. No acusa la presión ni la responsabilidad. La temporada pasada se graduó como escudero de lujo y aprovechó los minutos que tuvo. Obtuvo la licenciatura en forma de contrato profesional en verano, cuando pasó a ser jugador de la primera plantilla. En pretemporada aprobó un doctorado-express con su primer tanto oficial y resultó clave para ganar la Supercopa de España. Rodeado del lujo de Mónaco se sacó un Master ‘Cum Laude’ tras revolucionar el encuentro y sentenciar la Supercopa de Europa con la sangre fría de un veterano.