Volvió el Cristiano guapo, volvió el Cristiano feo. El niño de los musculitos apagó los fuegos de alarma que se habían encendido en Madrid porque aún no había marcado en 2010. Cris se (nos) ahorró el trago de ver titulares del estilo CRISIStiano o derivados en la prensa. El Dr. Jekyll marcó dos goles que dieron la victoria a un Madrid que, sin saber muy bien a qué jugar, doblegó al Málaga con facilidad.
Un gol de oportunismo y otro precioso. De potencia, de precisión, de atrevimiento, de genialidad. Parecía que había vuelto la mejor versión del chico de los 94 ‘kilitos’ cuando Mr. Hyde despertó e hizo trizas el elegante traje de etiqueta que había urdido CR9 durante el partido. Recibe de espaldas, le agarran, se zafa soltando el brazo. Pega al aire, intento fallido. Su marcador insiste, él no será menos. Diana: codazo certero y tabique nasal roto.
Otra expulsión por jugar sucio. Otra rabieta de niño mimado, con actitud arrogante, que se cree superior y digno de no ser tocado por los demás. ¿Qué tendría que haber hecho Messi con Marc Valiente, por poner un ejemplo, hace unos días, pues? ¿Qué tendría que hacer Ibra, que no sólo recibe codazos y golpes por doquier sino que le pitan más faltas a él que a los defensas? ¿Qué tendría que hacer Iniesta, el que nunca se rebota? Andrés ya se lo intentó explicar a Cristiano Ronaldo durante el clásico, pero el portugués se ve que le escuchó poco.
No podrá ser nunca el mejor jugador del mundo con esta actitud. La primera expulsión rabieta, ante el Almería, ya le apeó de Mestalla. Esta semana se pierde Riazor. Un futbolista que ‘se borra’ y deja plantado a su equipo en dos de los campos más difíciles de la liga no puede ser nunca un buen compañero ni una buena pieza en el engranaje que debe ser un equipo. Siempre va a chirriar. La primera vez pidió perdón. Mera pantomima, como demostró ayer.
Siempre ha sido un maleducado y un soberbio y no va a cambiar ahora. Esta vez se atreve a alzar la voz y negar la evidencia, a defenderse cuando ha sido el agresor. Él, que pide tarjetas en cada piscinazo que comete. Ayer agredió a un rival con vileza. Cada cuál es libre de actuar como plazca, pero luego no puede esperar ni mucho menos reclamar según qué privilegios o reconocimientos. Ya se sabe, el que siembra…
“Siempre ha sido un maleducado y un soberbio y no va a cambiar ahora”. > ¡ZASCAAAA! xD
Gran jugador, ¿millor persona?