Just Cause aportaba pocos placeres al fan de los sandbox (no tenía la ejemplar reflexión sobre las relaciones con el poder presente en Crackdown), pero forjaba su identidad en un héroe expeditivo con pintas de icono de izquierda extrema modelo Che Guevara, algo raro a los videojuegos, más aficionados a la fantasía bélica neocon de los Modern Warfare. El juego resultaba algo más ambiguo y tras una iconografía izquierdista había una trama más cerca de la era Reagan: derrocar a un dictador, modelado tras Manuel Noriega, el general y traficante de drogas que fue vencido por la CIA en la Panamá que gobernaba.
La demo de su segunda entrega parece adelgazar su discurso político hasta hacerlo inofensivo: la aparición de Square Enix como distribuidor se nota en la estética del juego con personajes como Bolo Santosi que se dirían recién sacados de cualquier galería femenina de los juegos emblema de la casa. Rico Rodríguez debe ahora ayudar a un grupo revolucionario llamado Los Segadores, que parece liderar Santosi, a derrocar otro gobierno militar, esta vez en el sureste asiático, en tierras malayas concretamente.
Alejado de lo rutinario de su primera entrega, este juego hace de la hipérbole la norma máxima del gameplay: colgarse de helicópteros y robarlos, destruir todas las instalaciones y mezclar deporte de riesgo con tiroteos parecen ser su máximo valor. Y no es poco: el divertimento es juvenil, puro, pero también espectacular y tremendamente jugable, gracias a su ingenioso uso de los ganchos y del paracaídas que replantean a nivel espacial la esencia de estos sandbox cuyo modelo de tiroteo es siempre post-Gears of War. Uno diría que este es el Point Break (1991) de los sandbox: si Kathryn Bigelow demostró que la adrenalina es el discurso temático rector del cine de acción, Avalanche Games y Eidos demuestran que las llamas del caos y los saltos al vacío son la lógica que debe regir los sandbox con escasas ambiciones narrativas. Y funciona.
Los GTA’s previos a su cuarta entrega han recibido una acusación parecida: ¿y si lo más interesante del juego son sus opciones por encima de su entramado narrativo? ¿Y si todo termina reducido a un sandbox cada vez más inabarcable y espectacular y el comentario sociopolítico y las intenciones narrativas quedan desplazadas? A esto demo cabe reprocharle que incluso concediendo una extensión mínima de su gigantesco territorio del juego completo, en la línea San Andreas, rompa el ritmo de una obra que parece pedir frenesí en grandes toneladas. Nada más, pero, de momento, nada menos.
Cabe recordar Prototype, otro sandbox con una mobilidad del personaje exacerbada, con menos posibilidades relativas a vehículos y más parecido a Crackdown… ¿Pero quién quiere coches cuando puedes derribar edificios a guantazo limpio y parecer un personaje sacado de un manga de Tsutomu Nihei? Por otra parte uno de los grandes éxitos a mi parecer de este Just Cause 2 es no usar el cansino sistema de coberturas de Gears of War y similares -ya hemos hablado largo y tendido del tema, y creo que este juego es un ejemplo perfecto de como se puede solucionar un tiroteo sin convertirlo en algo repetitivo y monótono que parezca sacado de una mala caseta de feria-.
Yo acabo de jugar a la demo y ACABO DE DESCOLGARME DE UN HELICÓPTERO SIN METRALLETA a OTRO. EN EL AIRE. Mientras el mío explotaba. Creo que Just Cause 2 es una cosa asna y pura como pocas. Y mucho más coherente que los juegos reverenciados por la crítica.
Entonces es un recomendable? De esos de tener? O de esos de “voy a buscar a alguien que me lo preste”?
Makanudo, si hay un juego que pueda unirnos a ti y a mi SIN RESERVAS ES ESTE. Tu juega a la demo. Y comprueba lo divertido y puro y burro que es esto. Yo digo SI (sonoro). A ver si pruebo los tan bien ponderados battlefield bad company. La verdad es que me apetecen.
Hoygan, en heste juego ay cosas que hexplotan?? Quiero vajarme un juego donde pueda hexplotar cosas y nesesito hayuda. Des de Gogle puedo descargarlo??
Grasias de antebraso.
Lo que faltaba, otro troll.
*saca la escoba*