Cosplay SF
Antes de que alguno que yo me sé visite este post para arrojar mierda sobre mí, me sinceraré con vosotros. Si en el anterior capítulo de este Diario de un adicto a Street Fighter IV hice una defensa a ultranza del pad convencional y critiqué la necesidad imperiosa de algunos de jugar con un Arcade Stick a los juegos de lucha, hoy debo confesaros que recientemente he adquirido uno de estos cacharros. Como ya dije en aquella ocasión, no tenía intención alguna de hacerme con uno, pero dio la casualidad que, al cabo de unos días, un colega de la comunidad de Street Fighter IV de Meristation me ofreció un Arcade Stick de Madcatz con botones Sanwa a muy buen precio. Me tiré a la piscina. Y es que considero que, para hablar de algo, primero hace falta haber invertido las horas suficientes y poder así valorar con conocimiento de causa. No lo hice aquel día al hablar de los Arcade Sticks, pero espero que mi comentario se entendiera como una defensa romántica del mando estándar. Algo que sigo apoyando y defendiendo, y no creo que cambie por mucho que ahora me haya comprado uno de estos controladores. De hecho, mi objetivo es jugar las horas suficientes para establecer un futuro análisis comparando ambas vías de enfocar jugablemente los beat’m up, así que pronto tendréis noticias sobre el tema.

Después de esta pequeña confesión, a lo que íbamos. Hoy os voy a hablar de uno de los temas que está más de moda en esta generación y que también afecta, consecuentemente, al multijugador de Street Fighter IV: el juego online. Conocido es por todos los jugones que actualmente la experiencia de juego en red está asumiendo un protagonismo fuera de toda duda, algo que ha sido determinante en la inclusión de modos y más modos multi en títulos que nunca hubiéramos imaginado. En el caso de Street Fighter IV, la consigna es clara: cuando empieces a jugar por internet entenderás automáticamente el significado de adjetivos como “sucio”, “guarro”, “barriobajero” y otras lindezas léxicas. Porque aquí la gente no se anda con chiquitas y quiere ganar a toda costa. Primero fueron los puntos y el obtener medallas en las partidas igualadas; más tarde llegaría el Modo Campeonato mediante una actualización para establecer jerarquías entre el nivel de jugadores. De más nivel de paquetismo, G3, hasta la esfera donde se concentran los más pros del live o del PS Network, G1 o SG. Por dicha y tortuosa senda, uno descubrió que el “golpear en pajaritos“, también conocido como “stun”, no era pecado. Más bien era el momento perfecto para tirar un ultra en los morros del adversario, previo Focus Attack para robarle todavía más energía. Dónde quedan aquellos tiempos en los que había que respetar este momento de superioridad en el ring? No los busquéis, que ya no quedan personas así en el mundo.

Por otra parte, adentrarse en el juego online de Street Fighter IV es sinónimo de spammeo puro y duro. Individuos que, sin vergüenza alguna, elegirán a Zanguief y se limitarán a reproducir un Lariat detrás de otro sin pensar que el personaje goza de un amplio abanico de ataques que van más allá de este horrendo giro con los brazos (un comando que se ejecuta pulsando un botón y, además, es demoledor). Por no hablar de los trillones de Ryu’s y sus continuos chorros de Hadoukens o los Sagat’s que únicamente lanzan Tigger Shots a diestro y siniestro sin zonear como es debido. Lo peor de todo es que son precisamente estos sujetos los que cuando pierden el combate, se dedican a enviarte mensajitos diciéndote lo bonico que eres o acordándose de tu madre. El caso más denigrante es el hecho de recibir unas palabras en las que se te tilde de “Scrub”, que en este mundillo se concibe como un jugador nefasto, que se cree bueno pero que realmente es patético. Obviamente, también hay muchísima gente que entiende la mecánica del juego, que es técnica a más no poder y con la que disputar unos combates siempre es agradable. Para ello, recomiendo encarecidamente unirse a partidas de jugador, donde abunda la gente que juega para divertirse sin renunciar, en algunos casos, a la calidad técnica. En este sentido, si alguien está interesado en aprender a jugar bien con los mejores jugadores nacionales, os recomiendo que os paséis por la anteriormente citada comunidad de Street Fighter IV de Meristation o, bien, por Arcadia Fighters, lugar donde se dan cita auténticos cracks en esto de los juegos de lucha.

Para ir terminando, y en términos más cotidianos, algo que se carga especialmente la experiencia online es el lag. No disponer de una buena conexión os puede pasar factura, dado que siempre habrá el típico listillo que, a pesar de que los combates no se ralenticen visualmente, os dirá que no puede meter según que combos por culpa de vuestra conexión (sí, los mapas de frames se consultan). Y que en offline el resultado no sería el mismo. Razón no le falta a esta gente, pero también es verdad que, ya que estamos entrando de lleno en la era online, deberían saber adaptarse a todas las circunstancias.

Todo lo comentado no puede compararse en absoluto con los “agentes externos” de las partidas online, capaces de cargarse de un plumazo todo lo que habías logrado. Hablo de llamadas de teléfono cuando estás disputando una final de campeonato, apagones de luz (son pocos, pero siempre vienen en el momento justo), subir la compra cuando ibas a finiquitar tu enemigo o la tan temida muerte de la conexión (requerirá reinicio obligado del router).

En fin, que ya lo veis. Jugar online tiene sus pros y sus contras, pero hay que estar preparado para lo que sea.

Comparte:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • email
  • RSS
  • Twitter