
He encontrado en Destructoid una noticia que me ha impactado bastante. El texto en cuestión narra como los jugones ingleses se han indignado (como yo) al descubrir que algún personaje ha creado una clínica de rehabilitación para adictos a los videojuegos en Somerset.
El lugar ya era una centro de recuperación para drogadictos, alcohólicos y ludópatas. Un día decidieron embarcarse en una nueva rama, la “adicción” a los videojuegos. Por el centro pasan cada año una media de 400 pacientes para tratar sus adicciones (enfermedades). Para más inri, una cadena inglesa ha elaborado un reportage sobre esta clínica en la que muestra una actitud más despectiva e irrespetuosa que aquella vez que me saqué un moco.
Reportajes como este me recuerdan porque decidí dedicarme al periodismo: para no hacerlo igual de mal. Siento vergüenza ajena de esos periodistas cuando veo como el jugador es tratado como un enfermo mental, un pobre animalillo que fue arrastrado a un abismo de cuadrados, redondas, équises, colores vivos y mundos de fantasía; a su perdición.
No, no es así, no debe ser así. No entiendo porqué el mundo quiere ver los videojugadores como una especie de plaga de infectados a la que hay que erradicar. Se ha dicho de los videojuegos que provocan obesidad, que vuelven locos a los niños, que incitan a la violencia, que hacen apología de las drojas, etc. ¿Por qué tanto odio? Quiero decir que no entiendo el porqué de relacionar videojuegos con conductas que pueden ser provocadas por cualquier otro motivo. Un niño mata a sus padres con una katana y es culpa de Final Fantasy VIII dado que el niño había jugado al juego. Un chaval ha secuestrado un taxi y la culpa la tiene GTA. ¿En serio la culpa es del juego?
El otro día leía un artículo en el blog Es la Última que trataba sobre como la gente tacha a los videojuegos sin tan siquiera pararse a pensar que, hoy en día, no tienen nada que envidiar al cine o la literatura. Cuando escuchamos hablar a alguien en televisión sobre temática videojueguil, nos percatamos que 9 de cada 10 personas lo hacen de forma dogmática y basándose en tópicos clásicos que un servidor no puede más que cogerlos y darles la vuelta.
Hoy por hoy, el videojuego se está esforzando por hacer avanzar el medio, y lo está logrando. Eso bien le está valiendo el título que algún día recibirá, el de octavo arte (de momento ya es industria cultural). Aún así, todavía hay mentes cuyo grado de obtusidad no les deja ver más allá de las convenciones sociales establecidas. Si la tele dice que el cine y la literatura son arte, pues son arte, pero seguro que muchos de los que lo defienden no han abierto un libro en su vida y la mejor peli que han visto últimamente fue “En el Nombre del Rey“, de Uwe Boll. En cambio, si la tele pone a parir una obra maestra como es GTA IV, entonces Rockstar es el demonio y Nico Bellic, su emisario.
Señores, todos sabemos que nos encontramos en una sociedad intolerante, con nuestra pasión como la que más. Yo adoro los videojuegos y me encanta pasarme horas ante la pantalla disfrutando de una buena historia de la cual yo soy el protagonista. Este grado de interactividad y de empatía no lo han logrado ni libros ni películas ¿Estoy enfermo por ello?. La respuesta es no. Y sé que la gente me mirará raro cuando diga que escribo un blog sobre videojuegos, o que prefiero jugar a Fallout 3 en lugar de sentarme a ver la tele: pero lo acepto y lo aceptaré porque es mi condición, es lo que quiero y me gusta, y ningún médico inglés vendrá a decirme que yo soy un adicto a los videojuegos. Y si alguno lo hace, con voz de yonqui, le pediré: ¿Me das un euro para jugar al Pang? -Fuck Off!

A ver, a mí me gustan los videojuegos como al que más y sé que la intención de este artículo es buena… Pero, sinceramente, me parece que estás haciendo un ejercicio de demagogia bastante gratuito.
Me explico. Ambos sabemos que el componetente adictivo está muy presente en los videojuegos, esto es indudable. Si bien es cierto que poco a poco algunos videojuegos están divergiendo hacía géneros menos adictivos (más pausados y contemplativos, si se prefiere) la gran mayoría consisten en un reto que se presenta ante el jugador y sirve de estímulo para mantenerlo pegado a la pantalla. Por poner un par de ejemplos: los juegos puramente arcade y los MMO -y RPGs en general- construyen su mecánica jugable en torno a componentes adictivos como pueden ser la superación de puntuaciones o el leveleo y farming constantes.
¿Qué el tono de los medios de comunicación en general es tremendamente sensacionalista? No seré yo quien lo niegue, pero de ahí a considerar la apertura de la presente clínica una ofensa a nuestro colectivo comparable al pseudoperiodismo que en general se realiza entorno a los videojuegos va un trecho largo.
Hay gente enferma cuya adicción es los videojuegos. Esto es así. Y aunque es verdad que la causa real de este tipo de adicciones en general no suele ser el videojuego per se, también es verdad que este tipo de clínicas pueden ayudar a ciertas personas. Presuponiendo, claro está, que estemos hablando de clínicas serias.
Un saludo.
P.D.: Vigila las faltas de ortografía, que hay unas cuantas bastante feas.
Makanudoo, lo siento pero en este sentido estoy con Vasodeagua. La adicción a los videojuegos existe y es real, y creo que no la podemos banalizar cuando, por ejemplo, se han producido muertes de gente enganchada al WOW (caso del famoso coreano que murió de un ataque al corazón tras 48 horas consecutivas de vicio). Además, con las nuevas plataformas online, la introducción de logros y otras “recompensas”, el nivel de adicción ha subido y esto es un hecho innegable.
Otra cosa es que después el amarillismo lo aproveche para hacer carnaza y meternos a todos en el mismo saco.