Ático Primera
Un piso particular
Un piso particular
Nov 17th
Hoy Ático Primera tiene el honor de presentarles a un vecino muy admirado. Posteador donde los haya – Anomalario, Superegos y Mi televisión y otros animales– Anómalo se considera un zascandil –véase “hombre despreciable, ligero y enredador” o, en la acepción en desuso, “astuto, engañador y, por lo común, estafador”. Sin embargo, nos ha parecido de lo más entrañable saber que, en el momento en el que nos falte sal, podemos picar a su puerta. A continuación tienen una entrevista que les permitirá conocer a un bloguero de pura cepa.
¿Qué le llevó a entrar en el mundo de los blogs? La comodidad. [En Público] estuvimos un año haciendo un fanzine digital que maquetábamos a mano y que básicamente era un blog, así que el salto era lógico. Los blogs son las herramientas de expresión más útiles que hay en la actualidad porque los poderes fácticos todavía no se los toman muy en serio. Cuando don Jaume se entere de las cosas que digo en una bitácora de su diario, me compraré una caja de frutas y me subiré en ella para lanzar mis soflamas en el Retiro. He dicho.
¿Por qué televisión y no otra temática? Mi televisión y otros animales nació un poco por encargo cuando me hice cargo de la sección de televisión en Público.es. Sólo teníamos noticias y ya sabemos que la tele y la información no casan bien. Además, es un tema para el que no hace falta tener estudios. En España todo el mundo lleva dentro un seleccionador nacional de fútbol y un departamento de programación y marketing de televisión.
¿Qué opinión tiene sobre los programas y series que conforman la parrilla televisiva actual? Mucha y muy variada. ¡La cuento a diario en un blog muy bonito! –viva la publicidad, sea dicho– Los que dicen que “la tele es una mierda” normalmente son gente que se enchufan un montón de horas al día. Si pones Sálvame para hacer ruido mientras meditas después de comer y no te gustan ese tipo de programas, es cosa tuya, no que “no den otra cosa” o “todo sea basura”. Tienes La 2, Canal Disney, CNN+, Kiss TV… Si hasta Fresita presenta un concurso en Popular TV, cómo se atreven a decir que no hay una televisión para cada espectador. La audiencia es como esa mujer espectacular que sale a ligar un sábado por la noche: va a poder elegir porque todos los chicos harán lo que sea por impresionarla y que se quede con ellos.
¿Qué opinión le merecen las series americanas comparándolas con las españolas? ¿Ustedes no quieren que yo trabaje nunca en la televisión española, verdad? La comparación no es justa, porque los americanos manejan unos presupuestos que aquí no nos atrevemos a soñar, no vaya a ser que venga Zapatero y nos cruja a impuestos (pobre Cristiano). Entre otras cosas porque para ellos una serie va mal cuando la ve el mismo número de espectadores que ve aquí un pelotazo. Los creadores españoles están muy sometidos por un mercado muy pequeño en el que para rentabilizar un producto hay que tocar muchos sectores demográficos. Es decir, si quieres que te produzcan House, éste tiene que tener un padre, una concuñada, un hijo adolescente y un sobrino pequeño.
Fan acérrimo de Buenafuente –asegura que mataría por trabajar en ese programa pese a que hundiera la “enorme calidad que tiene últimamente”– también ha explicado a Ático Primera que no odia determinados programas, pero sí que cambia de canal al ver cosas como G-20, “pero no por Risto o por el insulto por el insulto, sino porque no tienen gracia”. Añade: “En los blogs siempre pido a los comentaristas que, si me insultan, al menos hagan el esfuerzo de inventarse una ironía o un chiste. Como las fans de Hospital Central, que me llaman gilipollas con mucho salero”.
Por cierto, ya hemos entendido por qué se hace llamar Anómalo. Asegura que sus programas favoritos son los documentales de La 2 y eso es muy raro…
Nov 8th

Ayer mismo reaparecía en La Noria una de las concursantes más polémicas de toda la historia de Gran Hermano: Aída Nizar, aquella que se comunicaba con Dios en voz alta y que hablaba de sí misma en tercera persona.
Se suponía que iba a ser la entrevista que mostraría el lado más humano de la popular concursante pero… no fue así. Y es que el conductor de La Noria, Jordi González, abría la entrevista con una pregunta muy clara: “¿Tú crees que yo me voy a creer que vas a apartarte de esa manera de hacer, de destruir, que te ha caracterizado hasta ahora?”. La verdad es que no se lo creyó ni él, ni los espectadores.
La entrada de diva que profesó sólo hacía entrever el desarrollo de la entrevista: un continuo YO, YO, YO y, por si se le olvidaba, otro YO. Como un rey destronado, Aída Nizar no supo bajarse del burro. En vez de reconocer sus fallos y pedir perdón por todo el daño que hizo, se limitó a decir: “¿Y el daño que me he hecho yo?”. Sí, puede que se haya machado ella misma, pero a sabiendas de que lo estaba haciendo, porque lo que sí aseguró fue que desarrolló el papel de mala malísima en Crónicas Marcianas, A tu lado y TNT porque sabía que era lo que, en ese momento, le iba a permitir estar en la parrilla. Como dice el refrán… por interés te quiero Andrés, así que debe asumir las consecuencias, aunque su orgullo patológico le impida hacerlo.
Pero ahora todo lo que encumbró a Aída Nizar como el personajillo más odiado no vende. Es más de lo mismo y, aunque hay otros que protagonizan ese papel, lo cierto es que ella se ha quedado antigua, obsoleta. Intentó cambiar de registro, ser una Aída renovada, pero se quedó en eso, en un intento. Demostró que ha nacido para estar delante de la cámara, pero precisamente porque tiene que pagar tantos fallos judiciales adversos –Belén Esteban, Vicky Martín Berrocal o, recientemente, el de Begoña Alonso– que necesita aparecer en la caja tonta para tener dinero con el que afrontarlos.
Así que… ¿A qué Aída Nizar hay que creer? ¿Al león televisivo de hace unos años o al gatito que intentó ser ayer? Lo que produce ser una “apasionada de la televisión”…